Ayer tuve la ocasión de contar en casa la historia de Enric Moner. Mis padres atendían con sorpresa, preguntando y reflexionando juntos sobre todas las cosas que le sucedieron.
Les comenté lo importante y necesario que es la transmisión de las micro-historias de cada familia, y que conectadas entre sí puedan formar una red de historias colectivas de la memoria. Cada una ayuda en la comprensión de las demás. Igual que sucede con la de Enric, ¿Cómo hubiera escrito la biografía de Enric sin los testimonios de otros testigos?. Hubiera sido imposible solo con los documentos oficiales y de archivo. Las cartas, descripciones, memorias o pequeños recuerdos escritos por los deportados y supervivientes me han servido para comprender muchas cosas e hilar la historia con más coherencia e unidad.
Mi madre y yo, recordamos las largas sobremesas que en reuniones familiares hacíamos en casa de Aitite y Amatxi, mis abuelos. Mientras los primos más pequeños jugaban o veían la tele, algunos nos quedábamos oyendo a nuestro abuelo o Aitite contar sus historias, sus viajes, su vida de emigrante en Venezuela, expresando su dolor por dejar tanto tiempo a su familia y esposa en Bilbao, o sus recuerdos y sus impresiones. Algunas veces éstas eran noveladas, otras con datos históricos concretos, salpicadas con anécdotas personales que daban un aire de épica, en un mundo de buenos y malos que a oídos de un chaval como yo, iba formando recuerdos en capítulos algo inconexos o poco ordenados.
Me acuerdo, en uno de esos días que él nos contó cómo en la Guerra Civil, aparecieron desde el pueblo de Otxandiano unos soldados italianos perdidos en Urkiola y cómo los detuvieron, argumentado que esa guerra, mal llamada civil, fue la antesala de una Mundial, y que ellos tuvieron que luchar en desventaja contra fuerzas extranjeras. Otro día me contó que, cuando Bilbao cayó en manos franquistas en 1937, lo sacaron del centro de detención del colegio Escolapios, solo con su muda interior de manga larga. Gracias a la ayuda de un antiguo profesor de su escuela en Vitoria, que era requeté, fue sacado y llevado a su casa donde pudo esconderse de la represión durante un tiempo.
También recuerdo cuando íbamos al monte juntos, y me enseñaba los restos del "cinturón de Bilbao" (defensa de Bilbao
+info que no surtió efecto por haber sido "mostrada" por el ingeniero Goicoechea al otro bando.
+info) y me recalcaba la importancia de vestir con un sayo, o camiseta amplia, como lo hacía él cuando era más joven (me dijo que con tal prenda, se creaba una corriente de aire y mantenía así fresco el cuerpo) en sus largas marchas de "
Mendigoizale" (montañero) y cómo integrante de los "
Jagi-Jagi", grupo donde militaba por filosofía, y consideró en un principio, el conflicto de 1936, como una nueva guerra española, otra
Carlistada en la que el Nacionalismo Vasco y partidarios de un Estado Vasco, debían declararse neutrales. Pero después de un mitin en Urkiola o Durango, las posturas de intervención se impusieron, a la que Aitite apostillaba que habían participado en la guerra a "regañadientes".
A continuación, pasaba a contar su periplo en Venezuela (1951-1958) que terminó bruscamente con la caída de la dictadura del Presidente venezolano, Marcos Pérez Jiménez en el 1957. Aitite contaba, que en esos años transcurridos en el país sudamericano, pudo labrarse un porvenir trabajando desde camionero hasta regentar un Restaurante junto a su esposa. Pero tambien tenía tiempo de contar trivialidades, como cuando se enfadó con mi abuela, Amatxi, porque le pilló en el Bar-Restaurante-club de su propiedad, rellenando las botellas de la misma marca medio vacías de licor o whisky escocés. Ese Bar - Restaurante, El Sitio, en Caracas, que alquilo a un tal Don Conrado Schnell -un alemán exiliado-, al cual acudieron incluso los famosos payasos "Gaby, Fofó y Miliki" (+info), que después serian conocidos como "los payasos de la televisión Española". Y me acuerdo también que explicaba como en el exterior tenía un hermoso jardín y que en el interior tenia una pista de baile y organizaba de vez en cuando conciertos con bandas... decía que incluso la cantante, Celia Cruz (+info) había estado alguna vez en su local.
Fuente: Foto de archivo familiar
Pero sus historias de conductor eran las mejores. Cuando me decía que los mejores conductores eran los que conducen con las muñecas, no dando volantazos con los codos, pues de esa forma, el conductor no puede coger mucha velocidad y el control del coche es más segura. Experiencia de buen automovilista que fue adquiriendo con el tiempo, la práctica y la suerte; Como cuando por fortuna, en el año 1938, se le dio la oportunidad de mejorar su situación mientras estuvo "obligado" a hacer la "mili" después de la guerra, en Burgos, destinándole a caballería. Incluso, contaba Aitite, que llegó a hacer un servicio de urgencia al mismísimo general franquista Gómez-Jordana (+info), de quien hablaba con respeto, llevándole a Madrid antes de que falleciera su madre. Y así en esos talleres, mientras admiraba a los mecánicos arreglar los magníficos coches extranjeros de los militares franquistas, llego a ser chófer oficial de Don Víctor Villanueva (Burgos, 1.IV.1906 - Madrid, 30.X.1996 (+info). Este ingeniero militar burgalés, fue nombrado director del “Laboratorio del Oro Nacional” y actuó como fiel-contraste en acuñar la primera moneda del franquismo, la perforada de 25 céntimos (curiosamente, con el aval del gobierno nazi en la Münze Österreich de Viena y puesto en circulación en los comienzos de 1938, para desempeñar tambien como arma desestabilizadora, en una «guerra monetaria» que también se libró entre 1936 y 1939) y con el que estableció cierta complicidad por ser Aitite discreto cuando se trataban de cosas de índole personal. Entre tanto, en estas circunstancias, a través de otros soldados que, como Aitite, habían sido reclutados por el ejército nacional en zona no republicana, aprovechaba para recabar y transmitir noticias de tipo humano concerniente a la situación de los presos en Burgos a las familias, con el fin de aliviar su angustia.
Quizá podría haber sido el propio don Víctor Villanueva, Secretario general del Sindicato Vertical de Industrias Químicas, quien animara a Aitite a retomar sus estudios comenzados en Madrid antes de la guerra y seguir la carrera de Química. Primero lo hizo en Santiago de Compostela y, ya acabada la guerra, Don Victor le ayudase a trasladar su matrícula de nuevo a la Complutense de Madrid al año siguiente. Desde luego como curiosidad, y prueba de su amistad, años más tarde, en 1973, don Víctor (como le llamaba mi abuelo) fue invitado a la boda de mis padres, pero que él rechazó amablemente asistir. Sin embargo, sí que les regaló a los novios un frutero de tres pisos de metal y platitos de porcelana que aún esta por casa.
Conductor avezado, acostumbrado a largas rutas como camionero de transporte de pescado, donde se encomendaba a la Virgen de Itziar para no tener ningún accidente, nombre de la virgen que puso a una de sus hijas, mi madre. Orgulloso siempre contaba su destreza en temas de conducción, cómo cuando una vez encima de una moto y subiendo el puerto de Urkiola, se le cruzó un camión sin frenos y con una maniobra acrobática por fortuna pudo salir a la cuneta sin tener ningún percance, aunque al llegar a casa desfallecido cayó de la moto y le tuvieron que auxiliar frotándole con ortigas para reanimarle.
Al él debo, el toque maestro de chofer, de subir el pedal de freno justo antes de que el coche se pare en seco, y así evitar el incomodo golpecito de cuello, que me enseñó en sus incansables sesiones de maestro de autoescuela con su coche impoluto marca Rover, que mi Amatxi le compró recordando su antiguo flamante Ford con cambio hidromático, que tuvo al volver de América. Cómo le gustaba dar ése dato técnico de su magnifico coche americano.
Además de todas estos datos históricos, aitite tambien recordaba cuando jugó en el Deportivo Alavés, recalcando modestamente, "cuando aún no había subido a Primera División"... ¡Que historias¡
Fuente: Foto de archivo familiar
Historias que algunas veces se hacían aún más reales cuando venían familiares de lejanas tierras, de Boise - Idaho (Estados Unidos) que hablaban euskera con acento americano, enseñándonos fotos de grandes prados y miles de cabezas de ganado o de ovejas. Me impactó ver fotos de cómo arrancaban los testículos a los corderos con la boca o ponían una cuerdas al nacer y los testículos se les desprendían al cauterizarse poco a poco. Cosas que un chico de ciudad ni imaginaba. Aitite era el nexo entre la ciudad, el campo y el monte, entre la tradición y la modernidad, entre el pasado y el presente.
Él daba mucha importancia a esa transmisión de las vivencias, de la historia, de las canciones vascas, al euskera que incluso él, euskaldun (vascoparlante) tuvo que volver a aprender o alfabetizarse tomando clases particulares, y queriendo perfeccionar en un grupo llamado
"Euskerazaleak" (info) pues "a fuerza" le hicieron olvidar o encajonar su lengua materna, culpa de la escuela y después a Franco. A él debo palabras tan bonitas como orbela (hojarasca),
txitxiburduntxi (barbacoa que viene de: criadillas -
txitxiak-/ "en parrilla "=
burdina - hierro/ "txi" (txigortu, txingarra, txinpar ) = tostar, brasa, askua, chispa ), o
kilikiliak (cosquillas) o palabras "sabinianigas" (para evitar prestamos de otros idiomas) , que algunas ya están en desuso, como
Orlegi (verde),
izparringia (periodico),
bultzia (tren),
urrutizkiña (teléfono). Daba tanta importancia a la transmisión del euskera, que me suscribió a la revista
Kili-kili (revista juvenil para fomentar el vasco
+info que editaba, la Asociación vizcaína para el fomento del vascuence euskerazaleak) hasta mi madurez.
No faltaban sus locuaces resúmenes o reflexiones de la política reciente, después del noticiario de Etb2 (Euskal Telebista), comprometido como estaba con la justicia y los valores de la democracia y de la reparación de la historia reciente del País Vasco, su Euzkadi.
Euzkadi, por la que también se arriesgó en la dictadura, pasando la muga (paso de frontera) con propaganda en su coche, aquel Ford Zodiac (info) que compró al volver de Venezuela, que mantuvo algunos años la matrícula extranjera por tener Aitite nacionalidad Venezolana, y que más tarde, gracias al favor del Director de los Marianistas Don Francisco Armentia y otros, se lo matricularon con la M de Madrid y un "número" que no levantaba sospecha alguna, ni las veces que cruzaba la frontera, ni en otras, asistiendo a los "Aberri eguna" (día de la Patria Vasca) que se celebraba clandestinamente en diferentes pueblos.
Yo recordaba que algunas historias las había leído también en algún articulo o libro encuadernado en casa, otras, se repetían con cierto orgullo, como la historia de la traída del agua que tuvo que hacer mi bisabuelo para llevar agua del manantial hasta el Hotel-Restaurante, Hotel "ad hoc" precisaba Airte, pues fue diseñado y dispuesto especialmente para la comodidad de los huéspedes estivales y que su padre había hecho construir en el alto del puerto de Urkiola en la provincia de Bizkaia, donde aún esta en pie.
Todas esas historias deberían guardarse al abrigo del olvido.
Eskerrikasko Aitite por ser un transmisor de la memoria histórica, cuántas cosas hemos aprendido contigo!
______________________(Puerto de Urkiola a 700 m)

Montes de izquierda a derecha: primero el Mugarra, arañado por las canteras Markomin de Adrián Amantegui, del cual algunas veces caían pedruscos después de las explosiones al tejado del caserío Atxondo, en Mañaria, dando disgustos a Aitite, luego el Untzillaitz donde se enamoraron mi Aitite y Amatxi. Y detrás el Aitztxiki que está entre el Untzillaitz y el Alluitz que es la punta de la crestería del Duranguesado. En frente antes de llegar a Urkiola está el caserío Legorra y subiendo el monte Urkiolaguirre. El que sube por las campas de Asuntze hasta la fuente del Polpol. Pegado al Anboto.
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Hemos encontrado la moneda de Aitite decía que se lo dio Don Víctor, dando veracidad a su historia.
Moneda de 25 céntimos donde aparece inscrito V.V iniciales de Víctor Villanueva.
General Jordana
Su figura alcanzará la
máxima relevancia en el quinto Gobierno de Franco, al serle confiada, la cartera de Asuntos Exteriores (septiembre de 1942-agosto de 1944), época crítica
en la que consiguió evitar la entrada de España en la II Guerra mundial o su
invasión por ejércitos extranjeros, lo cual hubiera impuesto severas penalidades al país,
muy lejos todavía de haber superado las secuelas de la contienda de la Guerra civil.
( leer +info)
General JORDANA:
Aitite Sabin contaba que Jordana, le tuvo simpatía desde que condujo su coche el día que la madre de éste estaba a punto de fallecer, y quiso llegar a verla. Aitite condujo como una exhalación, pero 100 metros de llegar a la casa el coche a punto estuvo de volcar, aunque por la pericia de Aitite pudo justo antes, dar un volanlantazo y llegar a tiempo sin ningún percance.
Don Victor Villanueva
La Historia y las razones de
LA PESETA TRIUNFAL que acuñó Don Victor Villanueva
MEDICAMENTOS DE LA POSTGUERRA
Año de publicación: 1949
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"La memoria es frágil, si no se recuerda y no hay interés"
Agradecimientos a mi Madre y a Izeko por sus consejos e información.
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