El sábado 24 de abril de 2026, Serafina y yo llegamos a Flossenbürg hacia el mediodía. Queríamos disponer de algo de tiempo para recorrer juntas el recinto. Los preparativos estaban en plena marcha y ya pudimos hacernos una primera idea de cómo sería la gran jornada conmemorativa del día siguiente.
Todo el equipo del memorial se afanaban concentrados en los preparativos, que se llevarían a cabo con gran dignidad.

Cruzamos las instalaciones hasta el Valle de la Muerte. Recordé lo emotivo que fue la primera vez, cuando se improvisó una corona porque ninguna institución había colocado oficialmente una en la estela de los españoles y, nos colgamos del cuello, a la vista de todos, las fotos de los asesinados con gran sorpresa para la gente. Ese año también conocimos al Sr. Xavier Ros, ejecutivo de la empresa automoción Audi, al que expresamos nuestra perplejidad de que nadie se ocupara hasta entonces de la memoria de los deportados españoles, y él se ofreció a hacer lo posible para remediarlo.
La segunda vez, con Oier Plaza -director del docuemntal Popel-Cenizas- y su equipo de rodaje. Ese día había nevado mucho la noche anterior. El campo permaneció cubierto de un mando en blanco y negro, No olvidaré tampoco las opresivas y poco conocidas fotos de la liberación del campo; También aquel abril de 1945 había nevado, y pudimos imaginar el frío de aquellas momentos cruciales cuando las tropas americanas por fin lograron liberar el campo.
Este año, quisimos que el diente de león, como símbolo del sufrimiento y recuerdo fuese el protagonista. Serafina y yo hablamos de algunas de las conmovedoras historias sucedidas en Hradištko, la del perro guardián del campamente que los deportados comieron en circunstancias desesperadas, la del diente de león, que a causa de romper la marcha para arrancar una de la cuneta para llevarse a la boca, un francés fue abatido, y de los fusilamientos masivos de abril de 1945 a escasas semanas del final de la guerra y, por supuesto, la muestra de valentía del antiguo administrador del crematorio de Praga František Suchý.
Y no pude reprimir mis pensamientos diciendo en voz alta, «Pronto iremos a Hradištko juntos y lo veremos todo in situ», «¡Hagámoslo!», dijo Serafina.

Al salir del recinto, de repente alguien gritó alto y claro «Joachim». Desde lejos vi cómo Annabelle se acercaba a mí y me hacía señas. Me preguntó apurada, si podía llevar yo la corona de los españoles al Valle de la Muerte. Entre los voluntarios había habido algunos casos de enfermedad y tuvieron que improvisar.
Por supuesto que acepté —¡qué casualidad! y qué honor... una sonrisa inundo mi cara llena de gratitud.
El domingo, comenzó el día de la conmemoración en la carpa principal con el encuentro con Jean Marc, de la asociación de Flossenbürg de París, ¡realmente maravilloso!, esta asociación siempre me sorprende con su ímpetu y compromiso con la memoria de la Deportación, sea cual sea su nacionalidad.

Este año, la atención se centraba en los sub-campos. El Kommando K-13 en Hradištko tenía su propia mesa con material preparado en una caja que contenía además de numerosa documentación de archivo, también más información enviada por la bibliotecaria de la localidad checa, Sra.
Lucie Haskova. En torno a la caja transparente hubo muchas conversaciones interesantes, inspiradoras e innovadoras, que dan valor al trabajo que se ha realizado en torno a éste subcampo.

ç
En la "carpa del encuentro" había una mesa con mucha información de Hradištko - muy buen sitio para empezar una dialogo sobre el poder de la memoria y otros temas transversales que nos motivan. Muchas veces hemos comentado la necesidad de hacer un congreso para conocer las distintas iniciativas que se llevan a cabo. Yo como portavoz improvisado pude explicar los sucesos acaecidos en el campo de Hradischko, y todos estuvieron sorprendidos.
«Esto es único». «¡Increíble!», «¡Fantástico que esta historia se haga pública ahora!». Recalcaba la gente al conocer lo excepcional de éste capítulo. «¿Cuándo se proyectará Popel / Ashes?» «¿Hay también un memorial en Hradištko?» «¿No se podrían integrar virtualmente los campos satélites en la exposición permanente de Flossenbürg?»

La ceremonia conmemorativa central se celebró con representantes de la política, los supervivientes y las víctimas. Leon Weintraub, uno de los últimos supervivientes, inauguró el acto; acababa de cumplir 100 años, Su compromiso con los derechos humanos le hace un gran defensor de ellos.
El discurso solemne de Xavier Ros -ejecutivo de Audi Motor- se centró en la humanidad, el entendimiento y la resistencia contra cualquier forma de odio. Xavier Ros en nombre de Audi, atesora el compromiso de reparar la responsabilidad de la empresa en el uso de mano de obra esclava durante la guerra e impulsa colaboraciones con los colegios de la zona educando en valores humanos. También ha apoyado nuestra iniciativa. Su discurso tuvo muy buena acogida y agradecemos con éste párrafo su ayuda y cercanía.

Luego todo fue muy rápido, con paso ligero corrí hacia la corona de flores, ya que teníamos que llevarla y depositarla coordinándonos entre dos y los demás representantes. Mi compañero era Adam, un adolescente de 10 años, que hablaba checo con fluidez. ¡Mira qué casualidad! No me lo podía creer. De nuevo un checo ayudando a los españoles. ¿Será premonitorio?


Tras la ofrenda floral oficial, a menudo se producen encuentros con personas que se despiden compungidos de este lugar por un largo tiempo y vuelven a recorrer en silencio el Valle de la Muerte, pasando junto a la pirámide que recoge las cenizas de las víctimas esparcidas por el bosque adyacente del crematorio y subiendo luego las escaleras hacia los hornos donde fueron incinerados tantos personas. Algunos se atreven a hacer algunos comentarios y esas conversaciones y encuentros son conmovedores,. A mi se me encoge el corazón, pero cuando vuelves a respirar después del ahogo que sientes, sabes que algo así es necesario para hacerte más fuerte en nuestras convicciones.
Al final volvimos a la carpa principal y pudimos despedirnos de todo el equipo del memorial de Flossenbürg. «¡Hasta muy pronto amigos! ¿Quizás en Hradištko? Por qué no! ¡En cualquier caso, seguimos adelante!».
Crónica de Joachim Boehmeke
redactado y revisado el 07.06.2026
***
Discurso de Xabier Ros
Acto conmemorativo, 26.4.2026
1. Bienvenida
2. «Recordar es una actitud»
3. «Nuestra historia nos obliga»
4. «Transmitir la memoria»
5. «Las empresas tienen responsabilidad — hoy más que nunca»
6. «Un cierre en silencio»
Bienvenida
Estimadas supervivientes,
quisiera darles hoy, de manera muy explícita, la bienvenida en primer lugar.
Su presencia es un regalo — y una gran responsabilidad para todas y todos nosotros.
Gracias por estar aquí y por compartir su historia con nosotros.
Doy también una cálida bienvenida a los numerosos familiares de las supervivientes y de las víctimas: hijos e hijas, nietos y bisnietos — de Alemania y de muchos países del mundo, de Estados Unidos, los Países Bajos, Israel, Bélgica, Italia y otros países.
El hecho de que hayan venido hasta aquí demuestra que la memoria de Flossenbürg trasciende con creces este lugar.
Saludo asimismo al ministro del Interior de Baviera, Joachim Herrmann, a la señora secretaria de Estado Launert, al señor Freller y al profesor Skriebeleit.
Muchas gracias por su compromiso para preservar y seguir desarrollando este lugar de memoria.
«Recordar es una actitud»
Hoy estoy aquí como miembro del Consejo de Dirección de AUDI AG responsable de Personal — pero, ante todo, estoy aquí como ser humano.
Un ser humano que sabe: recordar no es un ritual anual.
Recordar es una actitud.
Exige que nos enfrentemos al pasado — y a la responsabilidad que de él se deriva.
Flossenbürg lo hace palpable.
Este lugar muestra cuán rápido puede perderse la humanidad cuando la dignidad humana se vulnera de forma sistemática.
Y cuán importante es mantenernos vigilantes.
Hoy hablo también como español.
También personas de mi país de origen estuvieron encarceladas en Flossenbürg; muchas de ellas murieron aquí.
Eso me ha conmocionado.
Porque demuestra que los crímenes de los campos nacionalsocialistas no afectan solo a un país.
Afectan a muchas naciones.
Y afectan a muchos grupos de víctimas.
Esta constatación hace que la memoria sea aún más urgente — y la responsabilidad, aún mayor.
«Nuestra historia nos obliga»
Entre las raíces históricas de Audi también figuran empresas predecesoras que estuvieron vinculadas al sistema de trabajo forzoso del régimen nacionalsocialista.
Entre ellas se encuentra Auto Union AG, una empresa predecesora de la actual AUDI AG.
Prisioneros del campo de concentración de Flossenbürg y de sus subcampos, entre otros en Sajonia y la República Checa, fueron utilizados allí también para trabajos forzados.
Para los responsables de entonces, los prisioneros eran mano de obra barata y sin derechos al servicio de la llamada economía de guerra.
Ese pasado forma parte de nuestra historia.
Y forma parte de nuestra responsabilidad.
Para Audi, una cultura activa de la memoria forma parte de una gestión empresarial responsable.
Significa afrontar la propia historia y enviar una señal clara contra el olvido.
Tomamos conciencia de lo que ocurrió hace más de 80 años.
Reconocemos las conexiones entre opresión, privación de derechos y explotación en el sistema de la llamada economía de guerra.
Y extraemos de ello lo que esto significa para nuestra actuación hoy.
En Audi, economía y ética van de la mano.
La responsabilidad no termina en reglas y procesos.
Se manifiesta en la actitud, en las decisiones y en la convivencia diaria.
«Transmitir la memoria»
Hoy, la memoria nace sobre todo gracias a quienes transmiten las historias de sus familias.
Ya no solo a través de testigos de la época — sino, muy especialmente, a través de hijos, nietos y familiares.
Su voz, su perspectiva, estimados familiares, nos muestra con especial fuerza lo que la pérdida, el sufrimiento y la injusticia significan para una vida y para una familia.
Como empresa, apoyamos la labor del memorial desde hace muchos años — como lugar de aprendizaje, de diálogo y de confrontación consciente con nuestra propia historia.
Y no solo apoyamos mediante «visitas y conversaciones», sino que también nos enorgullece aportar financieramente: financiamos un puesto científico en el ámbito de la educación.
Nuestros aprendices, directivos y embajadores de integridad vienen aquí con regularidad para aprender, plantear preguntas y derivar una postura personal a partir del pasado.
Una parte importante de este trabajo de memoria surge también del compromiso de nuestras y nuestros empleados.
Junto con nuestro comité de empresa, apoyamos desde hace muchos años iniciativas de investigación histórica y de conmemoración.
Porque la memoria necesita lugares como este — pero también necesita personas dispuestas a escuchar, a dejarse interpelar por la historia y a aportar su parte contra el olvido.
Me siento agradecido de que muchas compañeras y compañeros se impliquen de manera personal y también voluntaria.
Por ejemplo, en el marco de la cooperación con los Arolsen Archives.
Estamos trabajando para conectar mejor este compromiso dentro de Audi y hacerlo visible como parte de nuestra cultura corporativa.
Gracias también a las compañeras y compañeros de Audi que acompañan esta red y la cultura de la memoria — y que hoy me acompañan en esta conmemoración.
«Las empresas tienen responsabilidad — hoy más que nunca»
Porque también como empresa tenemos responsabilidad.
Vivimos tensiones sociales, polarización, un antisemitismo creciente y hostilidad hacia las personas.
Tendencias que nos advierten.
Como representante del mundo empresarial lo digo con total claridad:
una empresa no es neutral.
Formamos parte de esta sociedad — y asumimos responsabilidad por un clima de respeto, de dignidad humana y de valores democráticos fundamentales.
La actitud empieza en lo pequeño.
Pero tiene impacto en lo grande.
«Un cierre en silencio»
Dentro de un momento iremos juntos al Valle de la Muerte: un lugar que nos invita a detenernos y reflexionar.
Depositaremos coronas — en memoria de las personas que sufrieron aquí y perdieron la vida.
Y en respeto a las familias que han transmitido esta historia a lo largo de generaciones.
Les agradezco, estimados familiares, su apertura.
Ustedes convierten este recuerdo en una misión viva.
Gracias por recordar juntos hoy.
***

Ç
Placa en recuerdo de Rogelio Laplaza uno de los españoles asesinados en el campo.
Otras fotografías: