Hace un año y medio, el embajador Libor Sečka me llamó para informarme que ya había elegido el lugar y a un renombrado escultor checo para realizar la escultura en homenaje al antiguo administrador del crematorio de Praga, František Suchý.
Determinado por unir dos países a través de un vínculo afectivo, el embajador no dudo en dar forma a una idea que le surgió y le rondaba por su cabeza al conocer la historia, tal vez esa idea partió cuando él mismo inauguró en Busturia, el tótem informativo del deportado Anjel Lekuona [1]. Comprender que detrás de un hecho trágico de dolor y muerte, se escondía un mensaje de esperanza y humanidad, fue su inspiración.
Ese impulso fue el detonante para hacer realidad una escultura que hoy ya está instalada.
Cuando vimos por primera vez la primera maquera moldeada en cera, enseguida nos vino a la cabeza la monumental las monumentales "Puerta del Infierno" de Auguste Rodin que diseñó con la colaboración de la escultora francesa Camille Claudel [2] entre 1880 y 1917 o la clara referencia a la Puerta del Paraíso de Lorenzo Ghiberti.
Un proyecto que contiene cerca de 180 figuras inspiradas principalmente en la "Comedia" de Dante Alighieri, y se asemeja a la que el escultor checo ha creado.
FRANTIŠEK SUCHÝ - Un héroe silencioso
Dentro de la visita oficial de la Gobernadora de Bohemia Central, donde fue calurosamente recibida en Busturia, después del encuentro con el Lehendakari en Vitoria, la delegación fue invitada a la inauguración de la escultura.
Las expresiones de las caras o máscaras en bajorrelieve no muestran dolor. No gritan, las figuras representadas tienen los ojos cerrados. Irradian paz. No horror. Pornque están protegidos por un manto de serenidad y una energía positiva. Emanan calma. Es como si las víctimas estuvieran reconfortadas, recogidas y al abrigo de cualquier incertidumbre o maldad. Su alma etérea guardada por un héroe silencioso que logró preservar la memoria de las víctimas del nazismo y, entre ellas las de los 7 españoles; Pedro Raga, Antonio Medina, Anjel Lekuona, Antonio Clemente, Rafael Moya, Vicente Vila-Cuenca y Enric Moner.
En cuanto se descubrió la escultura, cual fue nuestra sorpresa, cuando al conocer al escultor, éste entusiasmado
nos mostró la zona derecha superior de la escultura, y con parcas señales en un lenguaje universal nos aseguró que parte de esas caras se trataban de los españoles... enseguida reconocí la silueta de Enric Moner y la de Anjel Lekuona... ,
Dada la dedicación del autor una vez más debemos dar las gracias a los que han hecho realidad esta obra de arte.
El artista checo, Jakub Vlček -en el centro- junto al empresario checo Jan Telenský -a la derecha-, mecenas principal que ha financiado el monumento, y el embajador checo Libor Sečka.
Contemplar la escultura es una reflexión sobre la condición humana. Y
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